¿Redes sociales o fábricas de desconexión social?

Sinceramente creo que estamos “pasándonos de frenada” con el uso de las redes sociales, es posible que ya haya llegado el momento de moderar nuestra inmersión en el mundo virtual, no vayamos a terminar como Sylvester Stallone y Sandra Bullock en la divertida película de ficción “Demolition Man” en el que utilizan un casco virtual para hacer el amor. Menos mal que el gran Sylvester Stallon, en un ataque de sensatez en mitad del coito virtual, se arranca el casco de la cabeza tirándolo contra la pared y arrolla a Sandra Bullock para impartirle toda una clase práctica magistral sobre las ventajas y maravillas de un verdadero “acto carnal”.

Por suerte, entiendo que ninguno de nosotros hemos caído todavía en ese error del “casco”. Pero creo que si que estamos picando en el error de utilizar el entorno virtual a modo de quirófano que nos permite intervenir quirúrgicamente en nuestra vida y en nuestra personalidad. De forma que sólo expresamos nuestro mejor yo, o lo que es peor, aquello que nos gustaría ser. Hemos convertido a las redes sociales en instrumentos de hipertrofia botulínica que moldean estéticamente nuestras vidas. Parafraseando a Mats Alvesson, pasamos tanto tiempo en el escaparate de las redes sociales que aprendemos perfectamente a vendernos, a dar nuestro mejor yo, dejando de un lado nuestras verdaderas vivencias, lo que realmente somos y sentimos.

Hemos entregado nuestro sistema endocrino a los “likes” en las redes sociales por lo que nuestro estado anímico y ciclo circadiano dependen directamente del nivel de aceptación de nuestras intervenciones en las redes. Es tal el nivel de dependencia que algunos psiquiatras están empezando a tipificar la conducta como un tipo más de adicción.

Es posible que muchos de vosotros estéis pensando en este momento que es una visión un poco catastrófica del uso de las redes sociales y, aceptando que es posible que lo sea, he querido trasladaros lo pernicioso que puede llegar a ser su uso desmedido además, de recordaros lo maravilloso que sigue siendo que seamos seres tan imperfectos y emocionalmente inestables. En fin, ¡No dejen de verse y sentirse! No hay nada mejor que  poder mirar a los ojos y abrazar a la gente que quieres.

daño de las redes sociales
Imagen de: Fe de Ratas, por @HumorJMNieto

 

 

 

 

 

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